Los que me conocen, saben que soy una persona muy abierta y sincera, a veces más de lo que debería.
Por miedo a la crítica, a veces nos callamos nuestros deseos, miedos y ambiciones; dejamos que los ecos nos opriman; no voy a mentir, soy la primera en caer en esa falacia, pero en mi ambivalencia me entiendo solita.
Soy necia, extremista, inestable, paranoide y demás; sufro de trastorno de personalidad limítrofe.
Mi pasado consiste en una serie de enfermedades psiquiátricas mal diagnósticadas: Bulimia, depresión, bipolaridad entre otras; estas, resultaron ser solo síntomas.
Me he sometido a una cantidad significativa de tratamientos, he pasado por granjas, AA, centros de integración juvenil, psiquiátricos, psicólogos, taoistas, homeópatas y cursos motivacionales (¡Hola Mexworks!) Sin embargo nada funciona, siempre regreso a mis instintos básicos de autodestrucción, dañando relaciones y sueños. Quizá la que no funciona soy yo y mi aversión contra ellos y mi auto sabotaje para nunca terminarlos. Y es que, empezando a “sentirme bien” mando todo al carajo.
Me caga que la gente te crea LOCA por ir al psicólogo, los trastornos de personalidad son la cosa más normal del mundo.
Lo que no es normal es la forma en que nos pudrimos en nuestra miseria por miedo a, este miedo puede ser a la felicidad y el creer no merecerla, el miedo a fracasar, el miedo a que nos juzguen. El miedo nos controla y nos mantiene en nuestra mediocridad.
En mis momentos de locura he sido fanática de las navajas y desgarrarme la piel, de golpearme con cualquier cosa que encuentre, de dejar de comer por largas extensiones de tiempo, de abusar de todo tipo de sustancias, de acostarme con quien pudiera, de llorar y colapsar, de todo aquello que me pudiera crear daño; yo era fan.
En mis mejores momentos he trabajado con los mejores, he sido elogiada por mis escritos profesionales, he viajado por cuestiones laborales y he sido ejemplo a seguir. ¿Por qué no encontrar un nivel medio?
Este blog es un ejemplo de lo que digo; casi todo su contenido son palabras manchadas de sangre y dolor; son arrepentimientos y anhelos que se quedaron en ello; los meses que dejé de escribir era por que estaba felizmente trabajando y estudiando… ¿Por qué no compartir eso? No lo vale. Mis éxitos son míos, y mi fracaso es del dominio público.
Todo este charloteo sin sentido lo escribo por que la niña, no ha tomado en serio su tratamiento este año. Trabaja y estudia en una nueva escuela y es feliz, tiene amigos con los que sale regularmente y no ha tenido problemas serios… excepto sus tres últimas crisis nerviosas.
Intentar aventarme del carro en movimiento, correr cerro abajo a media noche sin zapatos en una zona peligrosa, golpear a medio mundo sin una razón… Todo esto ha regresado a mi vida sin saber el por qué.
Justo cuando encuentro el equilibrio entre escuela, familia, carrera, amistades y relaciones; me pasa (me hago) esto.
Y es ahí cuando la niña regresa a tomar sus pastillas. (Y a bloggear a lo pendejo, sin releer sus errores y abusando de signos de puntuación molestos)
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Escrito en Odio escribir
Etiquetas: anorexia, ansiedad, blog, borderline, bulimia, enfermedad, escuela, forever alone, limitrofe, loca, pastillas, personalidad, soledad, trastorno, universidad